Una noche en que estaba sentado en la acera de micasa en Tunapuicito, escribí esto que a continuación les comparto. Vivo la noche como una casa donde sueños de amores se diluyen y cada estrella ilumina la soledad de quien me habita. Una casa que está y ha estado atemporal, silente. Testigo de otra historia. Condenada a ser hogar en otro que espera, impaciente, la llegada de un nuevo amanecer.
Un espacio donde expresar el amor a un pueblito que llevo en el corazón En homenaje a mi viejo: José "Cheché" Villarroel